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viernes, 22 de julio de 2011

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Dr. Alberto R. Treiyer


Con el correr de los años han ido apareciendo algunas tendencias dentro del movimiento adventista que han sido motivo de preocupación desde varios puntos de vista. Desde la perspectiva administrativa, la preocupación se ha dejado sentir por su militancia combativa y destructiva. Desde el punto de vista teológico, se los ha visto como peligrosos para la unidad del mensaje adventista considerado como una “cadena de verdad”, y cuyos eslabones deben mantenerse unidos para no tirar abajo el edificio (parafraseando a E. de White).


Las tendencias teológicas que vamos a considerar no constituyen la mayoría de la Iglesia, pero hacen ruido y, a menudo, no se los puede ignorar. Vistos en su conjunto han causado una preocupación adicional, y es la de saber si podemos definir un “mainstream” o curso principal por donde fluye toda la fuerza del mensaje adventista. Podemos adelantar aquí que no necesitamos mencionar nombres de autores actuales dentro del adventismo para ponerlos como ejemplo de la corriente central. La Biblia y el Espíritu de Profecía constituyen el lecho del río que lleva la preciosa simiente que Dios legó al remanente. Si nos parece demasiado general una descripción tal, podemos recurrir a las 27 doctrinas fundamentales de la iglesia que contó con el aval de los principales líderes y teólogos adventistas de todo el mundo. Todo autor que entra dentro de esta perspectiva puede considerárselo como formando parte de ese flujo central de ideas.

Veamos en forma rápida, algunas tendencias que más ruido han estado haciendo en estos últimos años.

1. Liberales. Se llama así a los saduceos modernos que reflejan el pensamiento prevalente en el mundo teológico no adventista. Dentro de nuestra iglesia, se los ve en algunos de nuestros centros teológicos, mayormente en el oeste de los EE.UU, Europa y Australia. Aún Andrews University, a pesar de contar todavía con un puñado de teólogos conservadores, dejó ya en gran medida de liderar la iglesia en su ortodoxia teológica.
- El corazón de los liberales está más con el mundo que con el adventismo como tal. Se ufanan de poder citar “eminencias” del mundo científico para negar o poner en tela de juicio varias verdades vitales de nuestra fe. ¿Cómo se los reconoce? Por las posiciones que adoptan en relación con varios temas.

a) Inspiración. Tienden a aceptar los criterios de la Alta Crítica racionalista que nació hacia fines del S. XIX y que ha inundado la mayoría de las universidades y facultades de teología en el mundo. Niegan o relativizan la inspiración divina de la Biblia tal como se autopresenta en la Biblia. A diferencia de la Crítica Textual que busca determinar cuáles son los manuscritos más antiguos que han llegado a nuestras manos, la Crítica histórico-literaria racionalista construye una historia diferente de la que cuenta la Biblia. Todo se basa en sospechas sobre las verdaderas razones que habrían motivado a tal o cual autor de la Biblia a inventar la historia que cuenta.
- De la misma manera como tratan a la Biblia, tratan luego a E. de White. Eso les permite creer lo que quieren y descartar lo que no les gusta. La Biblia es hecha a la imagen de cada cual, y el intérprete deja de ser modelado por la Palabra de Dios.
- ¿Vamos a dejar de contar las preciosas historias de la Biblia porque haya quienes no crean en los milagros o en la autoridad sobrenatural de la Palabra de Dios? (Véase Heb 11).

b) Evolución. Tienden a negar la semana de la creación, y a poner una fecha mucho más antigua para la aparición de la vida en nuestro planeta. Salvo unos pocos más apasionados, reconocen que no hay evidencia científica definitiva que favorezca muchas de las teorías que se han levantado para explicar el origen de la vida. Pero insisten en que tampoco, desde la perspectiva creacionista, se puede explicar todo. Por tal razón, están abogando últimamente por una posición “humilde” que consiste en dejar abiertas las dos posibilidades.
- El problema durará tanto tiempo como estemos en este mundo, ya que no hay nadie que fue testigo de la creación divina. Pero la esfera en la que nos movemos es la de una Iglesia con una misión:  predicar la Palabra de Dios al mundo, y esto se puede hacer sólo por la fe. Ya que la Palabra de Dios no puede ser demostrada, sino vivida. “El justo vivirá por la fe” (Rom 1:17ss).
- Heb 11:3:  “Por la fe entendemos que el universo fue formado por la palabra de Dios, de modo que lo visible no provino de lo que se ve”.
- Rom 1:20-22:  “Desde la creación del mundo las cualidades invisibles de Dios... se perciben claramente a través de lo que él creó, de modo que nadie tiene excusa. A pesar de haber conocido a Dios, no lo glorificaron como a Dios ni le dieron gracias, sino que se extraviaron en sus inútiles razonamientos, y se les oscureció su insensato corazón. Aunque afirmaban ser sabios, se volvieron necios”.
- ¿Cómo pudo decir todo esto Pablo, si no lo pudo probar? Por otro lado, ¿vamos a dejar de guardar el sábado basados en la creación semanal hasta que podamos demostrarlo? Si así fuera, nunca llegaremos a guardarlo. Entre escoger las especulaciones de las diferentes hipótesis científicas, preferimos atenernos al testimonio del Creador. Es más, Dios nos encargó en esta época de tanta especulación y negación de la obra de creación divina, la tarea de reconocerlo delante del mundo como el Creador, tal cual lo relató en su Palabra (Apoc 14:7).

c) Expiación. Otro de los puntos vitales de nuestra fe y de la fe cristiana, es el de la expiación de Cristo. Inspirados en teólogos liberales no adventistas, algunos que han ocupado puestos importantes en nuestra iglesia han negado también que la muerte del Señor haya sido vicaria, es decir, en nuestro lugar. Niegan que hubiese sido necesaria como un pago por nuestro pecado.

Ya dentro del catolicismo romano encontramos en el S. XIII a Tomás de Aquino considerando superflua la cruz de Cristo. En sus especulaciones, el sabio puede llegar a Dios por razonamientos sin necesidad de recurrir al misticismo. De allí todo el basamento de obras humanas sobre los que terminó basándose la iglesia romana. La negación de la expiación desde una perspectiva moderna tiene un fundamento común, aunque los argumentos van más allá de los de Tomás. Son un producto natural de los criterios evolucionistas.

Arguyen que el hombre va para arriba por un poder inherente (progreso inevitable). La historia de la caída del Génesis es, por consiguiente, una fábula. El testimonio de Pablo a los romanos tampoco tiene valor, ya que si hemos ido evolucionando paulatinamente sobre la tierra, no podemos decir que “el pecado entró por un hombre” (Rom 5:12). Para cuando una pareja hubiese presuntamente caído, habrían habido muchos otros semejantes a ellos ya pululando la tierra. Y si en lugar de la caída, debemos contar la historia de la subida natural, ¿qué necesidad tenemos de una muerte expiatoria, de un rescate sobrenatural? Esos son conceptos mitológicos superados por la época moderna. Nos podemos arreglar solos para salir hacia delante. La humanidad no necesita salvador, ya que podrá remontar por sí misma todo obstáculo que le queda hasta llegar a la perfección.

Los liberales que niegan la expiación acusan además, a la teología cristiana, de presentar a Dios como orgulloso, egoísta y tirano, quien para satisfacer su honor fue capaz de entregar a su pobre Hijo para que muriera por la humanidad. ¿Para qué murió Cristo entonces? Según este criterio, murió sólo como una muestra de amor para ganar nuestros corazones. Pero, ¿qué puede hacerse por gente para quien la reputación no cuenta demasiado, ya que ni la reputación divina les parece necesaria? ¿Cómo van a poder valorar el tremendo precio de la cruz en un contexto tal, y de la salvación del mundo? Se trata, además, de la muerte de Dios mismo, no de un ser creado.

El fundamento de la doctrina del santuario que tenemos como adventistas está justamente en la expiación que fue necesaria, según las palabras de Pablo, para que pudiésemos tener vida eterna y limpiar el gobierno divino (“las cosas celestiales”), de toda mancha que podría imputársele por asumir la responsabilidad de perdonar al penitente (Heb 8:3; 9:16,22-23). Se requería la muerte vicaria del Redentor divino no sólo para librarnos a nosotros de la pena del pecado (Rom 5:6-10; 6:23; 2 Cor 5:14,21), sino para vindicar a Dios delante del Universo (Ef 3:10-11; Col 1:20). Los ángeles de Dios y los mundos no caídos saben que la estabilidad del universo entero depende del buen nombre de Dios (Apoc 4:11; 5:9-14; 16:5-7; 19:1-8).

d) Preterismo. No suelen interesarse demasiado, si realmente se interesan, en los mensajes proféticos de Daniel y Apocalipsis. Todo o casi todo lo que fue anunciado por esos dos libros del Apocalipsis se cumplió en el pasado. De allí su tendencia preterista, y su falta de identificación parcial o absoluta con el mensaje y misión profética adventista.
- Descartan las fechas proféticas que son hitos inamovibles en el adventismo como los 1.260 y los 2.300 días-años. No creen que el “tiempo del fin” del que habló Daniel se dio, por consiguiente, en 1798 al expirar la fecha de los 1260 días-años.
- Tampoco creen que las señales estelares que dejó Jesús y que se repiten y amplían en el sexto sello del Apocalipsis, como precursoras inminentes del fin del mundo, se cumplieron en torno a esa época del “tiempo del fin”. En este punto se vuelven más futuristas que preteristas (Paulien, LaRondelle, etc).
- La identificación del cuerno pequeño (Dan 7 y 8) y de la bestia (Apoc 13) con el papado se relativiza, si es que realmente se la tiene en cuenta. [Una manifestación más sutil de esta tendencia se ha visto en algunos que evitan identificar en forma clara los símbolos del Apocalipsis, y prefieren referirse a su cumplimiento en filosofías o ideologías. Se ha definido esta tendencia como “idealista”, porque se interesan más en las ideas que en los hechos históricos en sí].
- ¿Nunca llegaría el día en que aparecería un movimiento proféticamente señalado para anunciar el fin sobre toda la tierra? Nuevamente, tendremos que seguir escogiendo entre la incredulidad o la fe, entre la duda o la certeza que emana de la Palabra de Dios cuando nos convertimos de todo corazón. Porque “sin fe [y se trata de fe en su Palabra], es imposible agradar a Dios” (Heb 11:6). “Por esa fe [Noé] condenó al mundo” (Heb 11:7).

2. Evangélicos. A veces se los confunde con liberales y a veces son realmente una mezcla de ambos. Los que han sido catalogados como evangélicos en nuestra iglesia, son teólogos que no necesariamente niegan la naturaleza divina de la inspiración de la Biblia ni el creacionismo. Tienden a negar el Espíritu de Profecía y la proyección profética de nuestra iglesia o, en los casos menos extremos, en restarle importancia. Insisten más en la justificación por la fe que en la santificación por la fe y, por supuesto, niegan categóricamente [a veces como traumática], nuestra doctrina del juicio investigador. Como resultado, se percibe en su testimonio una gran pérdida de identidad, ya que no son ni adventistas ni evangélicos en sentido pleno.
- Dentro de este grupo, los casos más extremos en materia de adoración son los celebracionistas que los lleva a sentirse más cerca de los carismáticos y pentecostales que de los adventistas mismos. En materia teológica, puede mencionarse al ya legendario Desmond Ford, quien ha recientemente acusado de deshonestidad a los autores del folleto sobre Hebreos de la Escuela Sabática (aparece en la página de Spectrum).

3. Conservadores. Son considerados por algunos como los fariseos modernos del adventismo. Debemos recordar que Jesús dijo muchas cosas favorables sobre los fariseos, en especial sobre la ortodoxia de su enseñanza (Mat 23:1-3). Los adventistas con esa tendencia sienten que su misión es velar para proteger la fe del pueblo de Dios. Aunque esa misión es loable y divina, deben cuidar de no transformarse en jueces de la fe de otros. Es correcto que prediquen y testifiquen con libertad la “sana doctrina”, y defiendan con entusiasmo toda su ortodoxia. Pero deben velar también para no perder su “primer amor” (Apoc 2:4). Si quieren ganar más adeptos para el reino de Dios no deben perder, en todas sus confrontaciones teológicas, el gozo de la testificación.
- Dentro de esta tendencia puede ponerse a mucha gente. Uno de los casos más característicos y extremos es el de “Nuestro Firme Fundamento”. [Descartamos acá los movimientos más radicales de abierto ataque a nuestra iglesia, y que usan nuestro mensaje profético para fustigar a Babilonia (en medio de la cual nos ubican), y empujar a nuestra iglesia a una guerra apocalíptica frontal y apasionada contra las demás religiones].

4. Futuristas. El futurismo ha sido una característica de los movimientos evangélicos de los EE.UU. durante la mayor parte del S. XX. Cierta infiltración del futurismo en el adventismo se ha visto en algunas interpretaciones, no necesariamente en todas. Siendo que algunas porciones de Daniel y más específicamente de Apocalipsis han sido objeto de mayor discusión, basan su argumento principal en que no han encontrado su cumplimiento en la historia y, por lo tanto, debe tratarse de algo futuro. Ignoran a menudo voluntariamente ciertas especificaciones exegéticas definidas que ha dejado la Biblia para no dar libre rienda a la imaginación del intérprete.
- Dentro del adventismo, esta tendencia se ha visto entre quienes quieren dar a la interpretación profética de las fechas de Daniel y Apocalipsis, un cumplimiento futuro y literal, no de años. Algunos ven un doble cumplimiento en esas profecías fechadas. Otros se atienen al testimonio del Espíritu de Profecía con respecto a 1798 (1260 días-años) y 1844 (2300 días-años), pero proyectan hacia el futuro los 1290 y 1335 días de Dan 12.
- En lo personal, he podido ver cómo este problema del futurismo se resuelve con un mayor conocimiento del texto bíblico y de la historia en sí. Contamos, además, con el testimonio categórico de ciertas citas de E. de White que niegan toda fecha profética desde 1844 hasta la 2da. Venida de Cristo (véase varias citas en A. R. Treiyer, La Crisis Final en Apoc 4 y 5, 81). Junto a esas citas, hay otra advertencia definida de E. de White contra la tendencia de algunos de poner en el futuro profecías que se cumplieron en el pasado y que deben permanecer allí en la historia profética que ha caracterizado a la iglesia, so pena de introducir confusión en la visión profética que se nos legó.
- También se ha visto esta tendencia futurista en algunos hermanos que han intentado aplicar al futuro las profecías de los sellos y de las trompetas, las señales estelares de Mat 24 y Apoc 6, etc.

5. Históricos. Buscan volver al pasado para creer exactamente como creían en varios respectos nuestros pioneros. Para ello, tienen que pasar por alto las declaraciones más precisas y definitorias del Espíritu de Profecía en tiempos posteriores.
- Son como los Lefevres de la Iglesia Católica (que quieren volver al catolicismo medieval negando el Concilio Vaticano II, por ejemplo, en su disposición de celebrar la misa en el idioma del pueblo).
- Los adventistas históricos olvidan que nuestros pioneros descubrieron muchas verdades preciosas, pero que debieron ir creciendo y madurando con respecto a varios puntos. Para ello Dios nos concedió el don de profecía en nuestro medio, y nada prueba mejor este hecho que los contrastes que hoy se perciben entre lo que creían los pioneros y lo que E. de White definió más tarde.
- Mientras que los evangélicos, en años recientes, han pretendido en base a este hecho que E. de White se volvió más evangélica y conservadora hacia el final de su vida, los adventistas han estado probando por el mismo hecho, que la acusación que hicieran antes, de que la teología de E. de White era la de su esposo o la de su hijo, no es cierta. Los contradijo a ambos en varios puntos, en especial el de la trinidad, sin contradecirse ella consigo misma, ya que nunca había sancionado el arrianismo de los pioneros.

a) Trinidad (divinidad de Jesús). La mayoría de nuestros pioneros fue arriana, esto es, negaba la divinidad del Hijo de Dios. No fue sino en años más recientes, al comenzar el S. XX, que E. de White se expresó con tal claridad que hasta su propio hijo escribió una carta diciendo que le parecía confuso lo que había escrito su madre, pero que sin duda habría más luz en el futuro.

b) Naturaleza humana de Cristo. Al no haber percibido la naturaleza divina de Jesús, nuestros pioneros tuvieron una tendencia post-lapsaria, esto es, tendían a creer que Jesús asumió la naturaleza caída de Adán. Los que adoptan esta posición hoy (como Jack Siqueira), indefectíblemente caen, tarde o temprano, en otra tendencia, el legalismo. Parecieran poner más énfasis en las obras humanas que en la fe misma que las produce. No de balde E. de White sorprendió en el Congreso de Mineápolis en 1888, poniéndose del lado de los que defendieron la justificación por la fe, y acusó a la mayoría de dar sermones más secos que las colinas de Gilboa.
- Aprovechamos para incluir aquí la tendencia que tienen algunos a resaltar la experiencia de 1888 en forma desmedida. Aunque fue importante lo que allí ocurrió, E. de White nunca le dio la trascendencia que algunos le quieren dar hoy para promover sus propios intereses.
- E. de White sostuvo un enfoque parcialmente pre-lapsario, ya que declaró que Jesús recibió la naturaleza física caída de Adán, pero la naturaleza espiritual no caída y sin propensión al pecado (nació de María y del Espíritu Santo). Las citas más definidas en ese respecto, las dio hacia el final de su vida. Lamentablemente, la mayoría de esas citas no fue publicada sino en años recientes. Véase una consideración amplia de todas sus citas más significativas en A. R. Treiyer, Los Cumplimientos Gloriosos del Santuario, lección 1.

c) El “continuo” de Dan 8:11,13. Uriah Smith, uno de los pioneros, extrajo la conclusión de que el “continuo” de Dan 8 tuvo que ver con la abominación pagana, y se refirió al “continuo asolar” de los paganos del templo divino. Esto está más en consonancia con cierta interpretación evangélica que cree que cuando se restituya el templo de Jerusalén, el Señor vendrá a la tierra. En la misma línea, Uriah Smith miraba a la restauración literal de Israel en Jerusalén, como preludio final de la venida de Cristo.
- Los adventistas hoy ven, con un análisis exegético más claro y contundente, que el “continuo” era una referencia al ministerio del sacerdote en el lugar santo. El príncipe del ejército, un personaje celestial, poseería el “continuo”, y un poder terrenal, el papado, procuraría quitárselo interponiendo un ministerio sacerdotal competitivo sobre la tierra (Dan 8:11-12).
- Esta interpretación actual era la que sostuvo siempre Jaime White, esposo de E. de White. Algunos adventistas actuales, sin embargo, han querido resucitar el debate de aquel entonces entre Jaime White y Uriah Smith, poniéndose sin necesidad del lado de Uriah Smith, y pensando equivocadamente que con eso revelan ortodoxia. E. de White no vio necesario dilucidar esa discusión para ese entonces, por lo que aconsejó suspender los debates. Prohibió que usaran sus declaraciones para probar una u otra interpretación. En síntesis, no vio luz en dividir la iglesia en algo que para entonces era menor, y debilitar la predicación del mensaje adventista. Los que quieren hacer ruido ahora reasumiendo la posición obsoleta de Uriah Smith, harían bien en seguir su consejo.

d) La interpretación de Apoc 4 y 5. Un debate actual en el cual yo estoy metido de lleno, tiene que ver con la interpretación de la visión del trono de Dios en Apoc 4 y 5. Aunque los adventistas históricos no han tenido tiempo de darle consideración o importancia a esta profecía por el momento, la traigo a colación porque algunos de nuestros pioneros creyeron que el trono de esa visión se encontraba en el lugar santo, y entendieron que se trataba de la comparecencia inaugural de Jesús en el año 31.
- Hacia el final de su vida, las declaraciones de E. de White fueron, sin embargo, contundentes para ubicar esa visión en el juicio investigador. Por primera vez, todas sus citas principales fueron publicadas en mi libro La Crisis Final en Apoc 4 y 5. Tuve acceso a ellas gracias a que todos sus escritos no publicados están disponibles ahora en un CD del centro White de la Asoc. Gral., y se me permitió trabajar en ellos.
- Llama la atención que Sara Peck, la primera compiladora de los escritos de E. de White que ella solicitó cuando estaba en Australia (compiló los escritos sobre Educación que conocemos hoy), escribió un libro estando en vida E. de White, en donde ubicó esa visión en el juicio investigador. La puerta abierta que liga el trono con el candelabro en el lugar santo (Apoc 4:2-5), según argumentó correctamente, se debe a que en el Día de la Expiación ambos compartimentos quedaban ligados por la puerta que se abría al lugar santísimo.
- Desde entonces e ininterrumpidamente hasta hoy, esa fue la posición que adoptaron la mayoría de los intérpretes adventistas, con excepción de Maxwell y el Biblical Research Institute en la década de los 80, amén de otros autores que introdujeron ideas nuevas en tiempos recientes, sin conocer ninguno todas esas citas que nunca se publicaron antes. El Biblical Research Institute, sin embargo, dejó abierta la puerta a una mayor investigación en el futuro, ya que admitió no tener todas las respuestas. En este sentido, puedo testificar que he encontrado en ellos amplia comprensión en la publicación de estos temas.

Propuestas para resolver algunas crisis que tales tendencias levantan.

No es fácil tratar con todas estas tendencias. A menudo los administradores de la Iglesia Adventista están tan atareados con un sinnúmero de actividades, que no tienen tiempo para estudiar y estar en condiciones de confrontar problemas teológicos. No es de extrañar que reaccionen únicamente cuando una posición hace mucho ruido y crea disturbios. En lugar de buscar resolver la crisis abordando los problemas teológicos, lo hacen desde la perspectiva administrativa. Hasta cierto punto puede estar bien ese procedimiento, pero se corre el riesgo de desembocar en el cuadro que generó Luis XIV cuando dijo:  “Traten de aguantar todo lo más que puedan. Después de mí el diluvio”.

¿Cuáles son las propuestas de solución que se han estado presentando?

1. Radical. Un presidente de Unión quiso resolver el problema de la institución más liberal y osada que tenía para la década de los 90 nuestra iglesia en norteamérica y, probablemente, en el mundo. Se trataba de Wala Wala, en el estado de Washington State. Su argumento era que la Iglesia no tenía por qué invertir recursos en una institución levantada para formar pastores adventistas cuyos profesores negaban el fundamento de la fe adventista. Por los problemas legales tan serios que se dan en este país, tuvo que atemperar algo su primer ímpetu. Aunque cierto éxito tuvo, no logró todo lo que quiso.

2. Abierta. Tiene que ver con una posición equivalente a la de Gamaliel, de dejar con Dios la resolución del problema, y así evitar confrontaciones. Es en gran medida la posición del presidente de la Asoc. Gral., quien cree que es necesaria la unidad en la diversidad. Creen algunos también, con ciertas variaciones, que conviene dejar crecer la cizaña junto con el trigo hasta la cosecha final. Cualquier posición, ya sea conservadora que ataque a la liberal, o liberal que ataque a la conservadora, causando disturbios en la iglesia, es considerada negativa, y debe reprimírsela sin necesariamente entrar a discutir la validez de lo que dicen.

3. Práctica. La encabezan los predicadores más destacados en norteamérica (Mark Findley y Batchelor especialmente). Insisten en las reuniones pastorales no hacer caso a los doctores y teólogos de nuestra iglesia, y predicar el evangelio. Hay que reconocer que, aunque no suelen ser demasiado profundos, son claros, y hacen una obra extraordinaria en poner al frente las verdades proféticas distintivas de nuestra fe. Tienen sobre sí la pesada tarea de reconvertir a los pastores que fueron descarriados en algunos centros educativos y teológicos de nuestra iglesia, y entusiasmarlos con el mensaje adventista.

4. Ignorante. Es la posición de muchos pastores hispanos y aún de muchos norteamericanos que no se interesan en nuestras verdades distintivas. Ni las atacan ni las defienden. Simplemente prefieren quedarse con los rudimentos del evangelio (Heb 5:11-14). Lo demás ni les va ni les viene, les pasa por arriba y los estudiantes universitarios que deben enfrentarse con posiciones adversas en los diferentes centros educativos del mundo, no encuentran ningún apoyo ni comprensión de sus pastores.
- Con el fin de apoyar y ayudar a los universitarios y profesionales adventistas, se creó en el Departamento de Educación de la Asoc. Gral. la revista Diálogo, que lamentablemente no llega ni a los pastores ni a la mayoría de los hermanos educados de las iglesias. ¿Por qué razón? Porque a los líderes hispanos no les interesa para nada. Sé de lo que hablo, porque en su momento, hemos tratado de introducirla pero con poco y ningún éxito debido al abierto rechazo que algunos líderes hispanos manifestaron. Ese es el resultado directo de una obsesión tan grande en el número que muestran, a expensas de la calidad. También es un índice del nivel intelectual tan pobre y falto de espíritu crítico de la mayoría del pastorado latinoamericano.

5. Creativa. Así entiendo mi labor teológica y pastoral, produciendo material teológico sólido para los que buscan respuesta a tantos interrogantes que estas tendencias plantean. Sin ruido, ni bombos ni platillos (no soy celebracionista), he estado distribuyendo mi material por todo el mundo, y recibo ahora por internet, constantemente, testimonios de agradecimiento de todos lados, amén de tantas consultas adicionales. En lo práctico, estoy creando no sólo seminarios sobre nuestras verdades distintivas, sino también actualmente materiales en Power Point y DVDs, DVCs y Videos para TV y obra personal de puerta en puerta. Es una tarea inmensa que de a momentos me abruma, pero gracias a la disciplina en este sentido que he estado desarrollando desde hace varios años, sé que puedo y debo seguir haciendo ese trabajo de hormiga, porque con paciencia se llega al final, y se obtiene resultados extraordinarios. La eternidad no se cansará de revelarlos.
- En esta línea veo, además, al Biblical Research Institute de la Asociación General, aunque su tarea se circunscribe al campo teológico ( no al pastoral). Dentro de esta tarea creativa, está el crear ambientes de diálogo. Me refiero a un diálogo productivo y constructivo, en donde no se pierda el rumbo. Desde el Biblical Research Institute han estado manteniendo diálogos aún con luteranos y católicos, y eso ha traído una imagen favorable hacia nuestra iglesia. Ya no nos consideran más como secta, sino como auténticamente cristianos.
- En el libro Educación, E. de White dice que una de las tareas del educador y aún del pastor es la de preparar la mente del receptor para que pueda percibir la verdad. Esto muestra que nunca vamos a resolver el problema desde la perspectiva únicamente administrativa. Se requiere capacidad de diálogo, ya que por otro lado, no podremos pasar por el fin del mundo aislándonos del mundo y negando el diálogo a quienes lo pidan. Es más, sería bueno que nosotros iniciemos el diálogo, en el nivel que nos encontremos, para que el mundo pueda conocer lo que creemos, y percibir la solidez de nuestra fe. Como podrá comprenderse, eso requerirá mayor esfuerzo intelectual de parte de los que pretendan representar adecuadamente el mensaje final que Dios dio a su iglesia.

4 comentarios:

  1. Una sexta solución podría ser: MISIONERA. Enseñar a comprender que el camino verdadero de salvación NO es un conjunto de doctrinas, sino una PERSONA: Jesucristo es el camino, la verdad y la vida eterna. Nadie va al Padre Eterno, sino es por la atracción del Espíritu Santo hacia Jesucristo.

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  2. Gracias pastor Treiyer por escribir este articulo..en lo personal apoyo a toda mi iglesia pero con 20 años en el remanente me doy cuenta de que los hermanos hispanos tienen mucha hambre de la Palabra y Dios mediante usted suple alimento espiritual y escriturario...en verdad que sopla todo viento de doctrina y es con un Escrito está que la fe se afirma y tambien la confianza de mis hermanos en nuestros lideres y la dirección que Dios le da a su Iglesia Adventista del septimo dia.Bendiciones a usted y familia de Moises Chavez, de Chile.

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  3. Andres de Villeta - Colombia22 de junio de 2012, 0:06

    Es bueno que desde la administración y el pastorado se reconozca lo que está sucediendo, me he enfrentado muchas veces con pastores que niegan esos sucesos tan importantes dentro de nuestra Iglesia, negando así la inspiración de EGW, quién de antemano lo había dicho. Le animo a seguir adelante en el conocimiento y crecimiento cristianos, y advirtiendo de dichos acontecimientos tan importantes para todos.Dios le bendiga.

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  4. pero es que a mi me parece que en todos los grupos existe algo de praxis teológica correcta y de inmanencia, inspirando y dirigiendo a todo los grupos.... No seamos exclusivistas, yo me estoy formando actualmente en la facultad adventista de Sagunto y se me ha orientado muy bien, cuando expongo mis trabajos e informes, donde utiliza Bultmann, etc....muchas gracias...

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