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sábado, 23 de junio de 2012

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Por Alvaro Rodríguez L.
Cuando hablar de la Misión del Pueblo de Dios se trata, por lo general la base teológica se encuentra en el Nuevo Testamento. De hecho nosotros los Adventistas del Séptimo Día estamos convencidos que nuestra tarea consiste en la predicación del evangelio en todo el mundo. Si preguntamos a cualquiera de nuestros hermanos en la iglesia cuál es la base bíblica para afirmar aquello citarían Mateo 28:18-20 o Mateo 24:14 o tal vez Marcos 16:15. Estos tres textos son los más usados para hablar de nuestra misión.
Estoy completamente de acuerdo con esta verdad. Dios nos ha llamado para anunciar el evangelio al mundo perdido. Pero tenía una gran duda en mi cabeza. ¿Que pasa con el Antiguo Testamento?, ¿Acaso no tiene la Biblia unicidad en su mensaje?, ¿Por qué no aparece esto en el Antiguo Testamento?, ¿Quizás en el Antiguo Testamento no habría que predicar sobre el Mesías venidero a las naciones paganas?. Pareciera que solo el pueblo de Israel tenía el privilegio de obtener la salvación y aquel que no era israelita estaba condenado.
Para iniciar con este tema definiremos lo que es misión. Existen muchas definiciones, pero por lo general se ha definido como anunciar el evangelio a todo el mundo. Una definición bastante apropiada y completa, desde mi perspectiva, es la de anunciar el evangelio a alguien que aun no lo conoce.[1] Jon Dybdahl muestra que la misión del pueblo de Dios es, ciertamente, la de proclamar las buenas nuevas a toda nación.[2] Pero esta proclamación toma urgencia pues ésta se da en el contexto de advertir a otros (los no adventistas) sobre un juicio venidero, razón por la cual debe compartirse el evangelio.[3] Esto significa que cumplir la misión que Dios nos ha encomendado es la de anunciar las buenas nuevas de Jesucristo a personas que no las conocen.

Origen del Pueblo de Dios
Para hablar de la misión del pueblo de Dios en el Antiguo Testamento es necesario primero identificar al pueblo de Dios. En la Biblia encontramos el punto de partida del Pueblo de Dios en Abram, el padre de la fe. Con esto no queremos decir que no existió un pueblo de Dios anteriormente, solamente que es desde Abram que Dios promete una descendencia y un pueblo en forma clara. Hasta entonces encontramos en la Biblia La creación (Gen 1), Adán y Eva (Gen 2,3), Caín y Abel (Gen 4), Descendientes de Adán (Gen 5), Noe y el Diluvio (Gen 6-10), La Torre de Babel (Gen 11).
Es en Génesis 11 donde se da inicio a los diferentes pueblos o naciones sobre la tierra. Luego, Génesis 12:1-3 nos relata el llamamiento de Abram:
1Y el SEÑOR dijo a Abram: Vete de tu tierra, de entre tus parientes y de la casa de tu padre, a la tierra que yo te mostraré.  2Haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición.  3Bendeciré a los que te bendigan, y al que te maldiga, maldeciré. Y en ti serán benditas todas las familias de la tierra.[4]
Vemos aquí que Dios al llamar a Abram, le promete descendencia. Esta sería una gran nación. Es aquí donde se da el inicio del pueblo de Israel, el pueblo de Dios.
Al leer en la Biblia el origen del pueblo de Dios como nación podemos hallar algo que parece una comisión o por lo menos parece ser la función de Abram y sus descendientes. Al leer en el versículo 2 la ultima parte, se le dice a Abram que sería bendición.
No se encuentra, en el Antiguo Testamento, algún mensaje de parte de Dios hacia su pueblo, una orden o invitación a predicar al Mesías Venidero a todas las naciones. Ni tampoco encontramos ocasiones en las que algún hijo de Dios anuncie el evangelio a un no creyente. Salvo la ocasión del Diluvio (Gen 6) o en el caso de Jonás, aunque no fue anunciar buenas nuevas ciertamente. Al margen de ello encontramos algunas ocasiones en la que un israelita anuncia algo referente a Dios a un no creyente.

Naturaleza de la Misión en el AT
La razón por la cual no tenemos esta clase de actividad misionera en el Antiguo Testamento, responde a la naturaleza de la misión en la época de los patriarcas. Existe una diferencia entre la naturaleza de la misión en el Nuevo y el Antiguo Testamento. En el Nuevo Testamento es de naturaleza centrifuga mientras que en el Antiguo Testamento es centrípeta.[5] Estos dos términos son tomados del campo de la física. Si se toma una cuerda y se amarra a un borde un objeto, luego se empieza a mover el objeto en círculos con la ayuda de la cuerda aparecen dos fuerzas. La primera es la fuerza centrípeta. Esta fuerza se manifiesta en la cuerda pues permite que el objeto se mantenga en movimiento circular. La otra fuerza que aparece es la fuerza centrifuga. Esta fuerza esta en el objeto y solo se manifiesta si la persona soltara la cuerda. Esta fuerza haría que el objeto deje de moverse en forma circular y salga en línea recta lejos de la persona.
En el Antiguo Testamento la misión es centrípeta, esto significa que el pueblo de Israel es una especie de imán espiritual[6], que debe atraer a las naciones que no adoran a Dios hacia el Pueblo de Dios, es decir, Israel. Esto lo podemos observar claramente de muchas formas. Adoración a un solo Dios (Deut 6:4), no hay idolatría (Exodo 20:4), un santuario único (Exo 25:8), un estilo de vida diferente (Lev 11), leyes diferentes a las de otros pueblos, en fin hay muchas formas en que el pueblo de Israel se diferenciaba de los pueblos paganos. Todo esto debía ser un testimonio para atraer a otros hacia Dios.

Misión del AT hoy
Abram, al ser llamado por Dios para ser padre de muchedumbres, fue escogido por Dios para anunciar las buenas nueva pero no de la forma que lo hicieron los apóstoles sino con su estilo de vida. La Biblia dice que Dios haría de el una gran nación. Pero el era viejo y su mujer estéril. El simple hecho de que Abram tenga un hijo fue suficiente para atraer la atención de muchos sobre Abram y sobre el Dios de Abram. Las bendiciones de Dios sobre su pueblo es la fuerza centrípeta para que otros sean atraídos hacia el Dios del Pueblo de Israel.
Dios bendijo a un pueblo en la antigüedad para mostrarse a través de ese pueblo hacia el mundo. Dios quiere hoy también mostrarse a través de un pueblo, el pueblo Adventista. En Génesis 12:1-3 encontramos la declaración de Misión para el Antiguo Testamento. Dios quiere bendecirnos para que seamos una bendición en el lugar donde nos encontramos. Que nuestro estilo de vida, que nuestros actos, que nuestras palabras, que las bendiciones de Dios en nuestras vidas acompañen nuestro mensaje. Creo que el mensaje misionero del Antiguo Testamento es mas actual que nunca pues no se trata solo hablar a otros sobre Jesús. Predicar no es solamente hablar de Jesús, es vivir con Jesús y que El se muestre en mi vida, por medio de mis palabras, mis acciones y sus milagros en mi vida. Eso hará de la predicación más poderosa aun.

Pd: Actualmente el pastor Rodriguez trabaja como profesor en la Facultad de Teología de la Universidad Peruana Unión




[1]David F. Payne “The Meaning of Mission in Isaiah 40-55,” en Mission and Meaning: Essays presented to Peter Cotterell. Antony Billington, Tony and and Max Turner eds., (Carlisle, UK: Paternoster Press, 1995), 11.
[2]Jon Dybdahl, “Is There Hope for the Unevangelized?,” en Mission Today: A Reader. Institute of World Mission ed., (Berrien Springs, Michigan), 11.
[3]Jon Dybdahl, “It’s God’s Call,” en Mission Today: A Reader. Institute of World Mission ed., (Berrien Springs, Michigan), 5.
[4]Todas las referencias bíblicas han sido tomadas de La Biblia de Las Américas (LBLA).
[5]Larry D Pate. Misionología: nuestro cometido transcultural. (Deerfield, Florida: Editorial Vida, 1992), 20
[6]Ibid

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