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sábado, 30 de junio de 2012

Info Post
Jun. 29, 2012
Silver Spring, Maryland, United States
Mark Kellner/Adventist World 

Los líderes mundiales de la Iglesia Adventista han enviado un muy inusual “llamado a la unidad” a las unidades administrativas regionales de la iglesia que han tomado o están pensando tomar acciones independientes en relación con la ordenación de las mujeres al ministerio evangélico. El pedido forma parte de una declaración emitida hoy en respuesta a los votos de varias uniones asociaciones, entre ellas, dos de Norteamérica.

Las uniones asociaciones, los elementos constitutivos clave de la Asociación General de la iglesia mundial, han indicado ya sea su disposición a ordenar a las mujeres, o a llevar a cabo acciones independientes que permitan esas ordenaciones en sus territorios. Por el momento, la Iglesia Adventista no ordena las mujeres al ministerio, de acuerdo con votos en los Congresos de la Asociación General de 1990 y 1995 sobre la cuestión cuando el tema fue un punto de agenda de los delegados internacionales a esas instancias.

El llamado fue preparado y aceptado unánimemente por consenso por los directivos de la Asociación General, un grupo de cuarenta líderes de la iglesia, que incluyen los trece presidentes de división que también son vicepresidentes de la Asociación General.

El documento comienza mencionando las recientes propuestas o votos de campos locales, recordando a las uniones asociaciones y a la feligresía en general que el tema de la ordenación en general está siendo estudiado por la familia adventista mundial, esperándose resultados para 2014. Una vez que se reciban esos resultados, expresa el documento, la Junta Directiva de la Asociación General, la autoridad interina más elevada entre los congresos internacionales quinquenales de la denominación, decidirá si hacer recomendaciones adicionales sobre el tema de la ordenación al 60° Congreso de la Asociación General en San Antonio (Texas, Estados Unidos), en julio de 2015.

Hasta entonces, cualquier medida “para cambiar o modificar las prácticas de ordenación es mundial y necesita una decisión del cuerpo mundial”, expresó el documento.

“Que una unión introduzca una práctica de ordenación al ministerio diferente es vista por el resto de la iglesia como una disposición a dejar de lado la decisión de la iglesia mundial y proceder en otra dirección”, escribieron los líderes adventistas. “Tales acciones, tomadas en el momento mismo en que la iglesia mundial está dedicada al estudio y la discusión del tema, se adelantan al proceso y a cualquier decisión que pueda tomarse a partir de este”.

Los líderes señalaron el enfoque colaborativo en las decisiones clave que ha caracterizado a la organización adventista desde sus comienzos en 1863, hace ya casi ciento cincuenta años: “La esencia de la unidad del funcionamiento organizacional de la Iglesia Adventista es el compromiso mutuo de todas las organizaciones de una toma colectiva de decisiones en cuestiones que afectan a toda la familia, y la aceptación de esas decisiones como la autoridad de la iglesia. La acción de cualquier unión que persiga un curso diferente de acción representa un rechazo de este valor clave de la vida de la denominación”.

Al mismo tiempo, destacó el llamado, “los directivos de la Asociación General aceptan de buena gana e invitan a las uniones para que participen del estudio mundial sobre la ordenación. Este estudio será el más amplio y abarcador que la iglesia lleve a cabo sobre el tema. En el pasado, estos estudios fueron llevados a cabo por comisiones. Esta es la primera vez que un estudio sobre la ordenación ministerial involucra a toda la iglesia de sus trece divisiones”.

Los líderes reconocen que la cuestión de la ordenación de la mujer ha sido un tema de profunda preocupación para muchos dentro del movimiento. “Reconocemos que en nuestra familia global existen convicciones sumamente divergentes respecto de la ordenación ministerial de la mujer. También reconocemos que el paso del tiempo sin hallar resolución a las tensiones que provoca esta cuestión puede dar lugar a la frustración y la erosión de la confianza de que pueda hallarse una oportuna y mutualmente satisfactoria resolución”.

A pesar de ello, los líderes mundiales de la Iglesia Adventista dijeron que “hacen un sincero llamado” a las uniones involucradas para que:

1. Obren en armonía con las decisiones de la iglesia mundial;

2. Eviten cualquier acción independiente que sea contraria a las decisiones tomadas por el cuerpo mundial de la iglesia en 1990 y 1995;

3. Comuniquen a los entes que dependen de ellos las implicaciones de las acciones independientes por la salud de la denominación en general;

4. Participen de manera activa en la discusión mundial establecida en relación con la práctica de la ordenación, cuyas conclusiones serán informadas en 2014 y 2015.

Según datos del 31 de diciembre de 2010, la Iglesia Adventista tenía 60 uniones con estatus de asociación y 59 uniones con estatus de misión. La Iglesia Adventista fue organizada en una Asociación General en 1863, y ahora posee 17 millones de miembros bautizados y se encuentra activa en 209 países y territorios del mundo. Se estima que unos treinta millones de personas asisten cada semana a la iglesia.

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