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martes, 21 de agosto de 2012

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La semana pasada, Jefferson Kern descubrió algo curioso sobre una reciente ola de refugiados que huyeron de la República Democrática del Congo al vecino Ruanda: casi el ciento por ciento de ellos son adventistas del séptimo día.
El indicio se produjo cuando los obreros asistenciales notaron que muchos de ellos se rehusaban a ser trasladados en sábado, le dijo un representante de las Naciones Unidas.
Kern, director de la Agencia Adventista de Desarrollo y Recursos Asistenciales de Ruanda, dijo que el ochenta por ciento de los refugiados que escapan de la inestabilidad civil son mujeres y niños. El Servicio de Noticias de la ONU informó que en al región hay hasta medio millón de personas desplazadas en los últimos cuatro meses. Esto hizo que Ruanda abriera su cuarto campamento de refugiados, que ADRA apoya con educación y logística de transporte.
En una entrevista, Kern explicó la verosimilitud de un flujo anormal de refugiados adventistas, lo que está haciendo ADRA, y lo que podría hacer la iglesia para ayudar. También analizó el servicio individual y corporativo, además de los proyectos de la organización en el país.

Ruanda, ubicada en el África Central, es el país más densamente poblado del continente. Es un país mayormente cristiano, y alrededor del once por ciento de su población es adventista. En la Iglesia Adventista del país, los diezmos se han incrementado anualmente un treinta por ciento en los últimos cuatro años.
Kern, de 39 años y originario de Brasil, es hijo de misioneros y ha trabajado como estudiante voluntario de ADRA en Angola. Fue allí por un año pero se quedó tres años y medio, donde llegó a ser un director de proyectos regionales. Más tarde trabajó como corredor hipotecario en Nueva York durante diez años antes de terminar sus estudios de teología en la Universidad Peruana Unión. También ha sido director de ADRA Amazonas en Brasil. Desde 2010 es director de ADRA Ruanda.
A continuación se presentan fragmentos editados de la entrevista:
Red de Noticias Adventistas: ¿Cómo es que la mayoría de los refugiados es adventista?
Jefferson Kern: Esta región de África es muy territorial: una sección es anglicana y otra católica, por ejemplo. Es por eso que tenemos un influjo de refugiados mayormente adventistas, porque provienen de una región de la República Democrática del Congo que es adventista. Unos cuarenta mil fueron a Uganda, y unos doce mil han venido a Ruanda. Cada día siguen llegando algunos.
ANN: ¿Qué están haciendo ADRA y la Iglesia Adventista para ayudar a estos miembros?
Kern: No vamos a ayudar a esta gente porque es adventista sino porque necesitan ayuda. Así es como trata ADRA a todos. El gobierno de Ruanda ya opera tres campamentos de refugiados con una capacidad para quince mil personas cada uno, y se ha abierto un cuarto, que ya cuenta con doce mil refugiados. La ONU y sus socios están cubriendo sus necesidades básicas, como por ejemplo la alimentación y la higiene. La función de ADRA Ruanda es ayudar con la educación y la logística de transporte. En el nuevo campamento hay unos 4.500 estudiantes. La iglesia o un colegio secundario con internado podrían asumir un proyecto y asociarse con nosotros al enviar artículos o algunos juguetes para los niños.
ANN: ¿Qué ha hecho usted desde que llegó aquí en 2010?
Kern: Tres cosas básicas: Hemos reducido el personal. Teníamos demasiados empleados en la administración. Había seis directores. Ahora hay tres: el de finanzas, el de programas y yo. Es la estructura más común de ADRA. En segundo lugar, estamos terminando de compilar nuestros reglamentos en un manual. Teníamos reglamentos financieros, del uso de vehículos, de recursos humanos, pero no estaban conectados. En tercer lugar, bueno, creo que todos los directores lo hicieron, pero seguimos enfocados en crear y generar proyectos que sostienen nuestra organización y nos ayudan a lograr nuestros objetivos de ayudar a la gente.
ANN: ¿Cuáles son algunos de sus principales proyectos?
Kern: El programa Acción por el Cambio Social. Solo para que tengan una idea, hay una comunidad específica para los apicultores. Nos dijeron cuáles eran sus dificultades y nos dimos cuentas que estaban construyendo colmenas tradicionales. Les dimos capacitación para construir colmenas modernas y la producción de miel se triplicó. Por ello, qué hacemos con esas asociaciones. Les ofrecemos técnicas para cultivar maíz, plantaciones de yuca, fábricas o ventas de ropa, o para llevar la contabilidad o la administración general. Básicamente somos consultores. Queremos ayudar a fortalecer la sociedad civil.
ANN: ¿Cómo describiría su estilo de conducción?
Kern: Creo que trabajamos en forma cooperativa. En nuestra comisión administrativa no votamos. Siempre aprobamos las decisiones por consenso. Cuando algo esencial necesita aprobación y no alcanzamos un consenso, entonces yo tomo la decisión porque soy responsable ante la junta. En total tenemos 18 empleados en la oficina y 94 en el país, pero trabajo mayormente con mis otros dos directores (de finanzas y proyectos).
ANN: ¿Cuál es su perspectiva de desarrollo en Ruanda?
Kern: En términos de desarrollo internacional (sin meterme en cuestiones políticas), en Ruanda, creo que cada vez más habrá una disminución de la importancia de los fondos de desarrolló y por el contrario, un énfasis mayor en el desarrollo a cargo del sector privado, el que debería ser el proceso para el desarrollo de un país. Es raro que nosotros hallemos financiación para proyectos de infraestructura porque todo lo hace el gobierno. A veces el gobierno puede hacer un mejor trabajo que las organizaciones no gubernamentales al construir un hospital. Es por ello que nuestro énfasis está en capacitar a las sociedades civiles para que jueguen un mejor papel.
ANN: Muchos jóvenes dicen que algún día quieren trabajar para ADRA. ¿Tiene algún consejo que darles?
Kern: Creo que trabajar para ADRA jamás debería ser diferente que trabajar para un ministerio. ADRA necesita buenas personas. Necesita gente comprometida. Puede que haya gente interesada en mejorar la vida de otros, pero si uno se olvida de la misión va a terminar siendo como cualquier otra ONG. En el caso de ADRA, creo que hay otro elemento: estamos haciendo esto como iglesia para traer la responsabilidad social corporativa como embajadores de la iglesia. Me gusta mucho decir esto: lo que Dios requiere de nosotros en el desarrollo social, es lo que hace ADRA por la iglesia en forma corporativa. Pero aun así, cada uno de nosotros necesita aportar su servicio individual.

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